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Psicoterapia infantil
Los niños tienen una forma diferente de expresarse en comparación con los adultos. En ocasiones, incluso ellos mismos no saben identificar lo que les sucede o no tienen los recursos necesarios para comunicarlo de manera clara y verbal. Esto hace que los padres o tutores no entiendan los síntomas que presentan.Es por eso que es importante crear un ambiente agradable y divertido, donde el juego, el dibujo, los cuentos, etc., sean los elementos principales en la evaluación de los niños. A través de esta dinámica, los psicólogos infantiles pueden obtener la información necesaria para su estudio mediante la observación y la formulación de preguntas específicas. En ningún caso se somete al niño a una entrevista cerrada o situaciones que generen ansiedad, donde el psicólogo hace preguntas y el niño responde frente a una mesa.Por otro lado, es importante destacar la importancia de las entrevistas con los padres. Se recomienda que en la primera cita acudan sin el niño, para que puedan informar libremente sobre los problemas que observan en el menor sin que este esté presente. Además, en ciertos casos, la colaboración de los profesores puede ser necesaria, ya que ellos pueden aportar información desde un contexto diferente al hogar, como es el colegio. En estos casos, el contacto telefónico o incluso la visita del psicólogo infantil al colegio permitirá obtener los datos necesarios para trabajar de manera integral. Esto ayudará a identificar en qué contextos y de qué manera se presentan los síntomas del niño. En resumen, la recolección de información a través de la observación del niño, la información escolar, familiar y social, es una fuente importante para determinar los pasos a seguir en su tratamiento. Esto también influye en las estrategias que el profesional utilizará y en las pautas que los adultos deberán seguir para una intervención efectiva. Algunas problemáticas que como padres observamos:
- Déficit de atención o de concentración, hiperactividad, “TDAH” (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad).
- Alteraciones del sueño (terrores nocturnos y pesadillas, despertar precoz).
- Problemas de conducta (rabietas, etc).
- Problemas de conducta y/o de adaptación al medio escolar o familiar.
- Casos de Violencia.
- Dificultades relacionadas con el control de esfínteres (Enuresis o Encopresis).
- Obesidad infantil.
- Miedos y ansiedad (a dormir o a quedarse solo, al colegio, a la oscuridad).
- Casos de Abuso Sexual.
- Otros
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